El Tribunal Oral Federal Nº 2 impuso ocho años al jefe narco Hugo “Manitos blancas” Hermosa Vacaflor. Otros cinco condenados y un absuelto.
El Tribunal Oral Federal N° 2 de Córdoba condenó al narcotraficante boliviano Hugo “Manitos blancas” Hermosa Vacaflor (55) y otros cinco cómplices por haber integrado una banda que traficó más de 60 kilos de cocaína de Bolivia a la Docta y montó un negocio con «casa búnkers» en zonas marginales y en pleno centro de esta Capital.
Los jueces José Fabián Asís (presidente), Noel Costa y Enrique Lilljedahl impusieron ocho años de prisión a Hermosa Vacaflor por asociación ilícita (en calidad de jefe) y organización para el comercio y distribución de estupefacientes.
El peruano Anthony Amadeus “Tomás” Delki Antezana recibió seis años y nueve meses de prisión por asociación ilícita, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada, tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y tenencia ilegal de arma de guerra.
Yohana “Cochi” Villarreal y Walter Daniel Sosa recibieron tres años de condicional (quedaron libres) por asociación ilícita y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada. En el caso de Villarreal, el tribunal valoró que debía responder como de partícipe no necesaria de la tenencia, ya que, desde una perspectiva de género, no se podía acreditarse que hubiera codominado los hechos sino recibido órdenes de su pareja, Delki Antezana.
Osvaldo Miguel “Chino” Cejas y Gustavo Fernando “Pili” Cabello fueron condenados a tres años de condicional por asociación ilícita y tenencia de drogas. Durante el juicio, el auxiliar fiscal Maximiliano Aramayo cambió la calificación de comercialización agravada por tenencia simple porque la cantidad que les secuestraron era escasa y no había pruebas suficientes de comercialización agravada.
Los imputados reconocieron los hechos y su participación en ellos con excepción de Brian Daniel Palacio, quien fue absuelto por el beneficio de la duda.
Cómo actuó la narcobanda
La investigación iniciada por la Justicia provincial en una causa por estupefacientes derivó en la incautación de varios celulares que contenían dos nombres similares agendados: “Inge 890” e “Inge”.
El dato, que en principio pudo ser menor, abrió camino a una nueva pesquisa, con la colaboración de un imputado “arrepentido”. Apuntó directamente a Hermosa Vacaflor, dueño de una pinturería en Córdoba, a quien sindicó como el líder de la banda criminal.
“El señor se llama Hugo; le dicen ‘Manitos blancas’ porque tiene una enfermedad degenerativa de la piel. Es de nacionalidad boliviana y tiene alrededor de 50 años. En esa casa tiene cosas de pinturería para su venta, pero esa es una fachada”, reveló.
“Se dedica a la venta de cocaína. No tiene ningún cartel de pinturería… Tiene algunos baldes con pintura de verdad; mientras que aquellos donde oculta la cocaína son baldes especiales de color blanco”, dijo.
Según el “arrepentido”, Hermosa Vacaflor traía la droga a la Argentina desde su país natal, Bolivia, por lo que los investigadores liderados por el fiscal federal N° 3, Maximiliano Hairabedian, recabaron datos.
Una vez que la cocaína arribaba a la Docta, “Manitos blancas” la ocultaba en su casa de barrio Ameghino Norte, en el oeste de la Capital, de acuerdo con lo revelado en las intervenciones telefónicas ordenadas por el juez N° 2, Alejandro Sánchez Freytes.
En ellas se mencionó el ingreso “rápido” de vehículos dentro de la cochera privada de “Hugo”, lo que para el fiscal indicaban claros movimientos relacionados con el retiro de la droga para su posterior traslado a otros lugares.
Delki Antezana fue visto en el lugar, un indicador de su rol en la banda como subordinado de “Manitos”, lo que terminó por corroborarse además a partir de los diálogos que ambos mantenían.
Los efectivos también observaron vehículos en maniobras sospechosas en un dúplex alquilado por el boliviano en barrio Argüello. La mecánica era calcada: los rodados ingresaban “de culata” para, luego de varios minutos, retirarse.
“Queda en evidencia la relación que existía entre Hermosa Vacaflor y Delki Antezana en virtud de la cual el primero dirigía la empresa delictiva, brindándole órdenes a Delki en relación a las cantidades de droga que tenía que entregar y el dinero que le debía rendir producto de las ventas, de lo que se puede advertir la existencia de una clara organización delictiva en cabeza Hermosa Vacaflor en la comercialización de estupefacientes”, advirtió el TOF2.
“Queda en evidencia también la presencia de Delki en los domicilios de Hermosa Vacaflor, tanto en calle Aaron Castellanos (Ameghino) como en Miguel Rivera (Argüello), donde se lo ve ingresar y permanecer, en algunas oportunidades con mochilas vacías y salir con las mismas cargadas, lo que corrobora (…) la provisión de estupefacientes y/o la entrega de dinero conforme las indicaciones recibidas y descriptas en las escuchas telefónicas, acreditando (…) que Hugo Hermosa Vacaflor guardaba los estupefacientes en distintos domicilios”, indicó.

Por otro lado, los investigadores vieron a Villarreal cuando arrastraba una valija grande (presumiblemente con droga) desde el interior de la casa de su novio Delki Antezana, en barrio Villa Martínez, hacia el Ford Focus del peruano. La trasladaron al departamento rentado por Villarreal en el edificio La Recova, en pleno centro de esta Capital.
Tras retirar las drogas de esos domicilios por orden del narco, Delki Antezana se dedicaba a vender las sustancias “con la ayuda Johana Villarreal, quien actuaba bajo sus directivas e instrucciones” respecto a las cantidades y el precio, según indicaron los jueces.
En ese sentido, Sosa colaboraba con la mecánica de las ventas al trasladar a Villarreal a distintos lugares de la ciudad de Córdoba para entregar los estupefacientes. Además advertía a sus “compañeros” sobre la existencia de procedimientos policiales en la zona en las que se desenvolvían para asegurar su impunidad.
Asimismo, los jueces determinaron que los imputados Cejas y Cabello conservaron cocaína en un “búnker” dentro del mismo predio en el residían Delki Antezana y Villarreal en Villa Martínez.
Si bien en el mismo “búnker” fueron detenidos Cejas, Cabello y Palacio, el tribunal lo absolvió por el beneficio de la duda. No pudo probarse que hubiera tenido vinculación con la banda, ya que al momento del allanamiento él se habría encontrado allí de causalidad.
Palacio había pedido a Cejas, a quien conocía, ingresar al baño cuando irrumpió la Policía y lo detuvo también. Incluso Cejas, al momento de pronunciar la última palabra, manifestó que Palacio nada tenía que ver con los hechos y le pidió disculpas.
Un botín millonario en Córdoba
Los jueces dieron por acreditado la existencia del “búnker” que funcionaba en el departamento del edificio La Recova, donde se hallaron 66,5 kilos de cocaína (valuada en unos 665 mil dólares), millones de pesos, miles de euros y 153 mil dólares.
La mayor parte de los miles de dólares y demás divisas la atesoraban Hermosa Vacaflor y Villarreal y Delki. El boliviano tenía en su casa U$S 48.900 y $ 340.000. En la propiedad de su expareja guardaba $ 9.130.500, U$S 33.850, 8.760 euros y $ 20 mil bolivianos.
A su vez, Delki y Villareal ocultaban en su vivienda $ 308.170, U$S 70.540 y una contadora de billetes, mientras que en el departamento céntrico acumulaban $ 6.554.200 y U$S 250.
Foto: Allanamientos con secuestro de drogas. (Mpfcordoba.gob.ar)


