Trás varios días de intensa lucha por parte de ambientalistas y organizaciones ecologistas que se oponían al traslado del ejemplar, argumentando que no iba a sobrevivir en el nuevo terreno, el histórico árbol de Villa Allende fue removido y enviado a su nueva ubicación -a pocos metros de su sitio original-.
Pasadas las doce del mediodía del domingo, la grúa telescópica de la empresa tucumana, ServiGrua, finalmente pudo realizar el traslado del histórico quebracho de Villa Allende. Así el intendente Pablo Cornet, logró avanzar con el plan de obra de ampliación de la avenida Padre Luchesse, donde el árbol se encontraba en medio del trazado.

El operativo de extracción del árbol se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad, dado el antecedente ocurrido semanas atrás, en el que se dieron episodios de represión y detenciones por parte de la Policía de Córdoba al intentar desconcentrar a los manifestantes.
Por su parte, Felipe Crespo, secretario de Gobierno de Villa Allende, apuntó contra los activistas: “La mayoría no son vecinos de Villa Allende. Son personas convocadas desde otros lugares”. Además, expresó: “Aquí hay una determinación de salvar el árbol. Por eso no ha sido talado, sino reubicado con todos los cuidados necesarios”, sostuvo.

Desde las organizaciones ecologistas condenaron la cuestionada medida haciendo hincapié que: «A pocos días de la anunciada Cumbre Mundial de Economía Circular, realizada por el Gobierno de la provincia de Córdoba, en la que se gastaron millonarios presupuestos para venderle al mundo que nuestra provincia es un territorio comprometido en la lucha contra el cambio climático, pero que en la realidad es incapaz de planificar la coexistencia entre la naturaleza y el tan aclamado progreso«.
Este hecho quedará en la memoria de la sociedad cordobesa, no sólo por la magnitud de la operación técnica, sino por la carga simbólica que el quebracho blanco adquirió en medio de un cruce de discursos políticos entre el progreso urbano, la preservación ambiental y la participación ciudadana. Ahora, el tiempo y la naturaleza tendrán el veredicto sobre la supervivencia o no del emblemático árbol de Villa Allende.


