El 16 de noviembre, en nuestro país se celebró el Día del Trabajador Judicial en recuerdo a la fundación de la Confederación Judicial Argentina, organización que nació un 16 de noviembre de 1952. Pero la conmemoración de este día nació de un proyecto de ley que, en 2009 presentó el entonces diputado Julio Juan Piumato, actual Secretario General nacional de la Unión de Empleados de la Justicia (UEJN).

Finalmente, en el año 2011 la ley 26.674 sería promulgada y se dispuso que la fecha del 16 de noviembre sea equiparada a los días feriados nacionales obligatorios a todos los efectos legales, para todos los trabajadores del Poder Judicial de la Nación, de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es decir, un asueto obligatorio y quienes sean convocados a sus puestos de trabajo durante la fecha deberán cobrar el doble de una jornada regular, como establece la Ley de Contrato de Trabajo.

Pero si vamos a lo profundo de la norma, al corazón de esta, tiene una esencia identitaria y de pertenencia. El siguiente pasaje de la legislación lo afirmará al decir: “Todos los trabajadores que pertenecen a una misma actividad u oficio tienen el derecho de celebrar su especialidad, no solo con el objeto de reconocer el esfuerzo del trabajo cotidiano, sino que además genera en los mismos ese espíritu de pertenencia a un mismo ámbito social, laboral y cultural”.

Entonces, casi 60 años del origen de la Confederación Judicial Argentina, quedaba institucionalizado a través de una ley el derecho para celebrar el día de los trabajadores judiciales. En el transcurrir de ese tiempo, sucedieron muchas cosas: luego de la Revolución Libertadora, que derrocó a Juan D. Perón en 1955, el gobierno militar disolvió la Confederación, Sin embargo, en 1958 la Confederación logró retomar su actividad. Tiempo después, un 23 de septiembre de 1971 se llevó a cabo el nombramiento de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación en el marco de una asamblea con más de 500 miembros.

Años más tarde, la dictadura militar dejaría su atroz marca en la UEJN a través de una sistemática e intensa persecución, detención y desaparición de muchos de sus miembros, como el caso de Alberto Maidana Casco, quién murió en la fatídica “Noche Judicial”, un 31 de mayo de 1976. En ese mismo año, el gobierno de la Junta Militar, provocaría otro duro ataque a la Unión de Empleados de Justicia de la Nación: Julio Juan Piumato terminaría siendo detenido y preso político durante seis años. Con la restitución de la democracia, llegaría su liberación un 24 de diciembre de 1982.

Un nuevo tiempo se respiraba en la sociedad argentina. La UEJN iniciaba una etapa de reorganización y lucha por los derechos laborales. En el año 1986, aparece la Lista Marrón, un espacio de referencia para los trabajadores judiciales. Principalmente para quienes habían sido cesanteados durante la dictadura.

Durante los 90´, en tiempos difíciles para los trabajadores argentinos, la Agrupación Marrón asumió la conducción de la Unión, con Piumato como Secretario General. Ese momento marcó la refundación de la organización, se dejaron atrás años sin una estrategia gremial clara y sin una política sindical acorde a los intereses del personal judicial, y se puso el foco en un proyecto nacional y popular que recuperó la mística, la identidad y la fuerza de los y las judiciales.

Foto Archivo Piumato.

El 2001 con un escenario de crisis económica y política, también afectaría a los trabajadores de la justicia. La paralización de los bancos y el congelamiento de depósitos («Corralito”) afectaron directamente el poder adquisitivo de los trabajadores y agudizaron la conflictividad gremial. En ese marco, la Unión de Empleados de Justicia de la Nación se centró en la defensa del poder adquisitivo salarial frente a la inflación, así como en las reformas pendientes del sector.

Las consecuencias del «Corralito» para el fuero Contencioso fueron terribles. Desde la Unión se hizo la propuesta de crear juzgados provisorios para reforzar al fuero. Durante ese periodo el voluntarismo del empleado judicial fue notorio, llegando incluso a un punto de desgaste, que provocó que muchos operadores de la justicia tuvieran enfermedades laborales y solicitarán licencias médicas.

Luego, a partir del 2003, nuevos aires llegaron a la Justicia Argentina y también a nuestro gremio. Durante el gobierno de Néstor Kirchner, la UEJN logró un aumento de más del 20% remunerativo para las categorías de trabajadores judiciales que se encontraban en la base del escalafón.

Transcurrió el tiempo y a partir del año 2015, sucedieron gobiernos con distintos colores políticos, con tensiones y presiones sobre la Justicia y también sobre la Unión de Empleados de Justicia de la Nación. Pero un denominador común se dio en todos los asalariados: una continúa pérdida del poder adquisitivo de la que los trabajadores argentinos somos víctimas, que profundizan la precarización laboral y el “stress” financiero.

Julio Piumato encabezando los banderazos en la CSJN.

Ante este escenario, la UEJN ha establecido un plan de lucha constante para defender a los y las judiciales, como así también a la Justicia, su administración y constitución. Ejemplos sobran, pero algo importante a destacar es que no son logros solo de una dirigencia, sino de la organización colectiva y la fuerza de los trabajadores.

La Regional 9 con los cambios sustanciales realizados para sus afiliados y afiliadas es un caso testigo del trabajo mancomunado y organizado, bajo una conducción que escucha y acciona por el bienestar del servicio de la Justicia y de los y las judiciales. Denunciando, combatiendo y erradicando la violencia y acoso laboral en la Justicia Federal. Respetando la carrera administrativa o la “carrera judicial” de los trabajadores que buscan ascender y progresar en sus cargos y muchas veces ven amenazados sus derechos, por decisiones arbitrarias de algunos magistrados (la batalla contra los paracaidistas es un antes y despues, más teniendo en cuento el fallo de la CSJN a favor de gremio). Todo esto sin dejar de perseguir la defensa del salario, de las condiciones de trabajo dignas en los espacios de trabajo. Convocando al debate, a la participación, a través de un medio de comunicación y con un lugar de encuentro, como lo es la reciente adquisición del edificio que se transformó en sede propia. Todo sin dejar de capacitar y formar a la planta judicial con distintas formaciones y cursos certificados por importantes casas de estudio como la Facultad de Derecho, de la UNC. Sin dejar de lado, el compromiso social con el resto de la comunidad, accionando distintas campañas solidarias en distintos merenderos y comedores de la provincia de Córdoba y La Rioja.

Juan Pablo Tripputi Secretario General de la Regional 9.

Por el camino recorrido de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación, por lo trabajado y conseguido desde nuestra Regional 9, podemos decir que el SER JUDICIAL trasciende y es algo más que una efeméride. La unidad de los y las judiciales se logra entendiendo que sólo fortaleciendo y manteniendo vivo el compromiso con los valores nacionales, sociales y populares (que inspiraron a la UEJN desde su origen) podremos avanzar y continuar con los cambios estructurales en la realidad diaria de nuestros afiliadas y afiliados, como así también en la mejora del servicio de la Justicia, en beneficio de la sociedad en su conjunto.